Martes, Agosto 11th, 2009 at
6:36 PM
Arriba, los efectos del tifón Etau en la ciudad de Sayo, al oeste. Abajo, los leves del terremoto en Shizuoka, en el centro del país. | AFP
MADRID.- Japón se levantó la noche pasada sobresaltado por el terremoto de 6,5 grados de magnitud -el de L’Aquila fue de 5,8 grados- registrado en la provincia de Shizuoka, cuyo saldo fue un fallecido y 60 heridos, al mismo tiempo que los tifones y los aludes asolan todo el Lejano Oriente. No obstante, ni en éste ni casi ninguno en los poderosos temblores que se suceden en el archipiélago nipón -a razón de un millar cada año- se cae un solo edificio. ¿Por qué no se caen las casas japonesas?
La respuesta hay que buscarla en los soberbios métodos de ingeniería antisísmica civil del país y en la inercia constructiva de los japoneses, que desde la edad media usan la madera -resistente y flexible- y, ahora, hormigón en sus estructuras atendiendo a la elasticidad de ambos materiales para resistir temblores de tierra.
"Las estructuras de Japón son de un sobredimensionamiento tan increíble a primera vista que parecen salidas de otro planeta. Comparadas con las de España, pensaríamos que alguien ha querido pegar un ‘pelotazo’ a cuenta de la estructura", afirma el arquitecto Eduardo Arroyo, del estudio NOMAD.
La tradición de actividad sísmica en Japón les ha enseñado que "con el bambú y con papel de arroz se pueden construir estructuras flexibles y articuladas que funcionan excelentemente en caso de seísmos", señala el profesor de arquitectura Jesús Aparicio. En la primera parte del siglo -tras el terremoto de 1923- los edificios se empezaron a construir con acero, pero a partir de las segunda guerra mundial en Japón pasaron a usarse "grandes y masivas estructuras de hormigón conocidas como arquitectura brutalista".
"En un edificio, todo lo que no sea rígido ha de poder deformarse o vibrar y todo lo rígido ha de poder desplazarse", explica el arquitecto Eduardo Arroyo
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